Coaching individual

"No basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer" Johann Wolfgang Goethe


El Coaching consiste en acompañar y servir a las personas para que logren sus objetivos, superando sus limitaciones y potenciando sus fortalezas.
  
A lo largo de un proceso de coaching, el coach ayuda a su cliente a identificar cual es su situación actual, situación de partida y el lugar al que desea llegar y juntos establecen la transición a realizar, definen objetivos y reflexionan sobre el plan de acción más adecuado para lograrlos y medir los resultados. Durante las sesiones, el coach escucha y observa a su cliente y, a través de sus preguntas, le hace reflexionar acerca de sus acciones, pensamientos, opiniones, etc.


El coaching genera un aprendizaje transformacional porque tiene la capacidad de producir cambios profundos en las personas de forma muy eficaz y de manera relativamente sencilla. El cliente es quien define como quiere llevar a cabo el cambio tomando plena responsabilidad sobre sus acciones y logros. Para ello, el coach no enseña, dirige ni aconseja, sino que actúa más bien como un facilitador de los procesos de reflexión y toma de decisiones de su cliente.
El coaching tiene como finalidad el logro de las metas deseadas y, para ello, propone desarrollar las formas de ser adecuadas que permitan lograr dichos objetivos. En este sentido, opera de manera inversa a lo que podríamos considerar habitual: normalmente buscamos tener cosas (o alcanzar retos), para ser de una determinada forma. La propuesta del coaching es a la inversa: trabajar desde el ser de una manera determinada, para tener resultados.


El proceso de coaching

El coaching es un proceso en el que se atraviesan una serie de etapas. Dichas etapas no siempre aparecen en el mismo orden ni se les dedica siempre la misma atención, sin embargo, se puede decir que son comunes a todos los procesos de coaching:

  1. Análisis de la situación en la que se encuentra el cliente. En esta fase, identificamos el tema que se desea trabajar. Desde grandes generalizaciones "deseo trabajar mi liderazgo", hasta temas puntuales y concretos "He tenido una discusión con mi jefe"

  2. Identificación de los objetivos que el cliente desea alcanzar, lo que para él supondría una situación deseable.

  3. Entender las razones por las cuales el cliente no está logrando los objetivos deseados, la situación deseable. Buscamos las creencias y automatismos que rigen las acciones del cliente y que están actuando como barreras u obstáculos en la consecución de sus resultados.

  4. Definir el plan de acción y establecer los compromisos, con el fin de que el cliente actúe de manera diferente, pruebe a hacer cosas nuevas y experimente las consecuencias.

  5. Realizar el seguimiento del plan de acción y evaluar los resultados de las acciones que se van llevando a la práctica, como vía para consolidar nuevos aprendizajes.

Un proceso de coaching supone trabajar sobre las creencias del cliente, cómo se explica las cosas que le ocurren, qué limitaciones encuentra en su camino, qué impedimentos y bloqueos (los "no sé", "no puedo", "no valgo" ...). A través de la conversación y diferentes herramientas de trabajo, se revisan todos estos juicios y valoramos la conveniencia de mantenerlos o modificarlos, cuando comprobamos que actúan impidiéndo alcanzar los objetivos deseados.

Las sesiones

Las sesiones de coaching suelen durar entre 60 y 90 minutos y se llevan a cabo a lo largo de un periodo de entre 4 y 6 meses, aunque el numero de sesiones y la duración del proceso va a depender del tema a trabajar. En las fases iniciales, las sesiones se suceden con más frecuencia (semanal o quincenalmente), para ir espaciándose progresivamente, en las etapas finales del proceso de aprendizaje.


El papel del coach

Es importante clarificar que el coach no instruye, alecciona, dirige ni aconseja. No se trata de un maestro, ni de un consejero, ni de un consultor. El coach es un facilitador, alguien que da apoyo y que acompaña a su interlocutor en su proceso de reflexión.


Para ello, el coach utiliza niveles muy profundos de escucha y de observación y con ellos ayuda a su cliente a identificar sus creencias, supuestos hondamente arraigados que muchas veces operan por debajo del nivel de conciencia y que están en la base de nuestras acciones.


Además de actuar como un "detector de creencias", decimos que el coach actúa como espejo, ya que devuelve a su cliente, a través de una comunicación fluida, aquello que observa y que para el otro puede no ser tan evidente. Con esto, el coach ayuda a poner foco en aquellos aspectos que pueden estar limitando las acciones de su cliente.

 

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